Recuerdo perfectamente el primer día que toqué un MAC. Tendría aproximádamente diez o doce años cuando acompañé a mi madre a un cursillo de composición musical con un programa informático. Al llegar a la UPV, donde se daban las clases, nos sentamos ante un ordenador pequeñito, cuadrado y con un entorno gráfico en b/n; algo que me sorprendió porque en casa tenía el PC 286, que papá había comprado con el sudor de su frente, a 256 coles, tarjeta CGA, que más que colores solo veías negro, gris y una gama de morados. Descubrir aquel entorno gráfico diferente ya fue una experiencia.

Mi segundo encuentro con un MAC fue en el CEU. Aquello era impresionante, una sala de iMacs toda para nosotros. Tenían iMac de 4ª generación, de esos que eran de colores, semitransparentes, con un teclado de color negro al que se le conectaba directamente el ratón y una arquitectura en la que todo iba en la pantalla (de tubo). Nada más encenderlo aparecía el sistema operativo y te ponías a trabajar. Sin problemas, ya está. Y yo mientras tenía en mi casa el primer ordenador que había comprado con el dinero que había conseguido trabajando un verano entero como camarero en el Parsifal. Mi flamante ordenador tenía el maravilloso Windows 98, aquel que te mostraba la pantalla azul cuando había un error, el mismo que se colgaba fácilmente, y al que nunca le funcionó bien el DVD; mi primer reproductor, un Pionner. Si no recuerdo mal aún lo tengo por casa. Aquella situación era de lo más frustrante y demoledora. Entonces me acordé de mi larga y tortuosa relación con Windows.

Maldito sea el Windows. El primer sistema operativo de Gates que tuve fue en el ordenador multimedia que volvió a comprar mi padre con el sudor de su frente; más tarde los problemas técnicos terminaron con nuestra paciencia. Se trataba de un PC con tarjeta de sonido, gráfica SVGA, CD y Windows 3.11, era la leche. Si no recuerdo mal lo compraron cuando yo estaba en 8º de EGB, por lo que le dimos una buena patada al 286 (pobre). Pues bien, aquel Windows y el ordenador fallaron lo que no estaba escrito. Me amargaron tantos fines de semana que maldije al vendedor del Corte Inglés, quien disuadió la idea de mis padres; "Queremos un Mac", dijeron ellos, "No, eso es muy alitista y apenas cuenta con software. Ya verá como en poco tiempo se quedan obsoletos". ¿Me pregunto si ese hombre seguirá trabajando en los anticuados almacenes? Ahora que lo pienso ¿Cómo puedieron crear un sistema operativo en el que si te dejabas una ventana abierta y salías del sistema se estropeaba y tenías que reinstalarlo?

La última experiencia, y casi definitiva, que tuve con un MAC fue hace unos años, cuando hacía prácticas en una empresa. Allí, como buenos profesionales que eran, tenían Apple para trabajar y PC para trabajos administrativos. Así que me apliqué el cuento y se lo dije a mis padres. Finalmente me regalaron un iMacG5 para que ganara la vida, y eso hice. Con aquel flamante ordenador aprendí muchísimas cosas, entre ellas la más valiosa, un buen sistema operativo ahorra tiempo. Ese es el secreto. Recuerdo que con los Windows 3.11, 95, 98, 2000 y XP, desperdicié el tiempo como un miserable; perdí tal cantidad que horas que si las hubiera aprovechado para leer ahora me conocería al dedillo la obra de Jules Verne.

Hoy ha sido mi último día con los PC. Antes de irme a trabajar me he dejado el navegador abierto, se ha cargado una página con un ad-ware, y al llegar del cumpleaños he visto que tenía 35 ventanas del navegador abiertas. Las he cerrado y reiniciado el ordenador. Al arrancar Windows se ha quedado en el escritorio, donde aparecía un cuadro de diálogo que decía "inserte CD", de ahí no pasaba. Así se ha quedado durante 30 minutos, tiempo que le he dado para que iniciara el entorno del sistema operativo. En fin, vuelta a reiniciar, modo a prueba de fallos, eliminar virus, programas, vuelta a empezar, el mismo problema, de nuevo reinicio, desinstalo programas, reinicio, instalo eliminadores de adware, y ahora parece que va bien.

¿Cómo es posible que cuando enciendo un Mac sé que voy a trabajar y a disfrutar de la informática, y cuándo enciendo un Pc me pregunto cuál será el error del día?

En fin, el señor Jobs ha encontrado un cliente fidedigno y eterno.

Larga vida a Apple.